Mi adoración por la literatura erótica empezó a los veinte años con la novela El amante de Lady Chatterley. Fue tal mi pasión por este tipo de escritos, que le siguieron muchos otros. Con un gran número de relatos plenamente disfrutados, decidí plasmar con palabras las imágenes e historias que aquellas tardes de sofá y apasionada lectura implantaron en mi sensual mente.

Desde mis primeras líneas escritas, supe que la palabra erótica era sólo una parte de mi sentimiento literario. Seducida por un explícito erotismo, siempre me he considerado más pornográfica que erótica. Todo esto unido al deseo que toda persona tiene por encontrar con quién compartir su vida, me describiría como una “pornoromántica” empedernida.

Un secreto confesable: La vagancia me puede.

Una manía: Oler el pan antes de comerlo.

Un mensaje o frase que te guste: No hay mayor cobardía que decirle a alguien que lo quieres para después no hacerlo.



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